Los bachaqueros no tienen credo, nacionalidad, ideología, ni color


“Ese es bachaquero”, “las largas colas las forman los bachaqueros”, “son como una plaga, en poco tiempo acaban con todos los productos regulados”, “hay mucho bachaquero”. Estas frases son muy escuchadas, ya no solo en los estados fronterizos Táchira y Zulia, sino en todo el país.

La palabra bachaquero es usada  para comparar con las hormigas rojas cortadoras de hoja y que llevan su botín ordenadamente, a las personas que compran el mayor número de productos subsidiados por el Estado, para vender, en un principio a Colombia, pero ahora también en la plaza local, es decir, Venezuela. Aunque en el orden de los insectos no se asemejan.

En las redes sociales se habla bastante del tema y parte de la escasez de productos se le endilga a las personas que han encontrado una forma un tanto fácil de obtener el dinero: comprando barato en bolívares y vendiendo en pesos colombianos, para luego cambiar nuevamente a bolívar, y así obtener una ganancia alta, solo con el esfuerzo de “calarse” gigantescas colas para adquirir: leche, papel, jabón, productos de higiene… la lista va en aumento.

Lo que se inició como una fuga ilegal, de contrabando, de artículos necesarios hacia Colombia por parte de los llamados bachaqueros, se ha extendido a cualquier producto, que por el diferencial cambiario bolívar- peso produce jugosas ganancias con poco esfuerzo: hacer cola para conseguirlo. Además, ya muchas personas no llevan de contrabando los artículos, sino que tienen su propia red interna.

Si bien es cierto que el país vive una coyuntura económica bastante difícil, con escasez y por ende altos costos, en esta frontera la fuga o acaparamiento de productos de primera necesidad hace aún más complicada  la situación.



La Cámara de Comercio Venezolana-Americana (Venamcham),  ha afirmado que más de tres millones de venezolanos se dedican actualmente al “bachaqueo”. Mientras que Vicente León, de la firma Datanálisis, ha revelado que el 70 por ciento de las personas que hacen colas por  productos regulados son bachaqueros, es decir, negocian: compran barato y venden caro, bien sea en Colombia o en Venezuela, ya que hay bastante bachaqueo endógeno.

El bachaqueo en 12 Tweets

Hace días, a través de la red social Twitter, la enumeración de una serie de comentarios de la autora de este trabajo sobre el tema del bachaqueo se hizo viral y fueron convertidos en noticia en algunos medios nacionales y portales on line, porque delatan la realidad que aquí todos conocen y que en estados vecinos y, sobre todo centrales, es poco manejada o apenas en el 2015 comienzan a descubrirla.

#  Los bachaqueros no tienen nacionalidad. Su condición es el negocio: comprar en bolívares, vender en pesos y cambiar a bolívares. O en todo caso  comprar en bolívares, pero vender al cambio del día dólar negro o del peso, es decir, con calculadora en mano.

#  La profesión de bachaqueo es fácil. Hacer cola, llevarse los productos regulados, evadir  controles – y vaya que si los sortean- y venir con muchos bolivaritos.

#  A Cúcuta no le conviene el bachaqueo. Pues inundan de productos venezolanos su mercado y estos “negociantes” allí no gastan ni en agua, sólo van a vender.

#  El Táchira, un estado sin muchas industrias, comercio deprimido, cómo se explica la danza de bolívares en la calle. Triangulación, la llaman.

#  ¿Qué es triangulación? Llevar un producto regulado barato en Venezuela, venderlo en Cúcuta en pesos. Y venirse con muchos bolívares. Bolívar –peso – bolívar.

# En Táchira hay bachaqueros de a pie, en moto, en carros,  en camionetotas, pero también en gandolas. Cómo se explica ver tantos productos venezolanos cuando se llega a La Parada, en el Norte de Santander.

#  Ahora uno tiene que pescar productos en supermercados, todo mundo está en sospecha de ser bachaquero.  Cualquiera  se siente bachaco y para comprar  un producto regulado –cual presea de oro- hay que armar la Táctica y Estrategia, como la poesía de Benedetti, dentro de los locales comerciales.

#  Los bachaqueros no tienen color: los hay blancos, rojos, verdes, amarillos, naranja y neutros.

#  Todos conocemos a un bachaquero en la empresa privada,  en el área gubernamental, en la universidad, en la cuadra,  en la fábrica, en el barrio o en la urbanización. Se ha diversificado la profesión, pues algunos no cruzan la frontera porque tienen su mercado local.

#  Los bachaqueros solo compran aquí productos regulados. La ganancia es muy buena.  Han extendido el ramo, pero lo preferido, lo más buscado es todo lo subsidiado.

# En Táchira ahora es difícil encontrar personas que hagan oficios: ganan más siendo bachacos… y no tienen jefe ni horario: solo hacer colas… y hasta divertido es, atajan.

#  El bachaqueo no tiene color, profesión ni ideología.

Y algunos usuarios de otras regiones agregaron aditivos a los tuits, como por ejemplo: “los bachaqueros ganan más que un médico o maestro, y sin tener tanta responsabilidad encima…”. @grirod.  “La mejor profesión es ser “bachaquero” y no necesita estudios ni preparación. La debacle de un país” escribe Africanitanow. @Alanclavijoh, ingeniero electricista, comenta: “La actividad de bachaquero o mercado negro, es inherente a las políticas de control de precios, propias del comunismo”. Carlos Carpio @petroleocrudo, desde el Estado Anzoátegui, añade: “El bachaqueo resuelve entre otros el problema de las colas para los que pueden pagar…¡Así que muchos se benefician!”, El dirigente político Gustavo Briceño @gustavoadolfo23  vaticina: “pronto se acabarán las colas con bachaqueros y no será por abastecimiento sino por los altos precios de los productos”.

Como se puede leer, el tema que era exclusivo de esta zona por aquello de ser la “frontera más viva de Latinoamérica” se ha extendido.

La prueba científica la tendrá Vicente León (Datanálisis) para decir que el 70 por ciento de quienes hacen cola son bachaqueros, pero lo cierto es que el miércoles pasado, luego de las kilométricas colas para comprar dos kilos de leche a 70 bolívares cada uno, (con la bolsa salía 5 bolívares más), muchas personas a voz baja estaban ofreciendo leche en polvo a 500 bolívares cada lata, como barata, pues hay quienes osaban pedir 800 bs. Todo bien escaso, es caro, dicen las reglas económicas, y eso lo saben los bachacos.

…el que esté libre de conocer,  vender o de comprarle a algún bachaquero, que lance la primera piedra. (@omairalabradorm)

Omaira Labrador M.



De buena fuente

En agosto deben inscribirse los  aspirantes a la AN ante el CNE. En el Táchira el Psuv aún debe definir quién encabeza la lista, que es un puesto salidor y, por ende, muy apetecido.  También deben darles  representación a las mujeres, pues la base del partido rojo fue machista y eligió solo a caballeros. La oposición, aunque insiste que no, tiene sobre su mesa el caso Daniel Ceballos, pues la última palabra la tiene el CNE: se puede inscribir o no.

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La emergencia por la lluvia en 8 municipios del Táchira ha puesto a prueba la rapidez de los equipos que manejan las redes sociales de las autoridades. Una verdadera guerra tuitera se vive en quién coloca  de primero al funcionario que atiende a los afectados y quien lo hace ver como el más trabajador.  Llenos de barro, lodo, botas plásticas, impermeables se les observa  en las cuentas de funcionarios regionales, municipales  y nacionales, atendiendo el viejo refrán que dice: “la gallina que primero cacarea es la que puso el huevo”. En política poco se practica  la cita  bíblica de “que tu mano izquierda no se entere lo que hizo la derecha”.

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Varios de quienes están lanzados a la Asamblea Nacional ya miran  al 2016 cuando sean las elecciones regionales. La tribuna parlamentaria sería el lanzamiento a la conquista de la gobernación. En lo mismo andan por lo menos tres alcaldes de la oposición; claro, primero deben solucionar los problemas de sus municipios, como el de la basura, por dar solo un ejemplo. Por la acera del Psuv también hay aspiraciones, solo que más disimuladas, pues quien se salga de la línea pasa a ser exrojo. No se quedan sin aspirar  muchos de los excandidatos a la AN.


Poco se ha sabido de los dos ediles que hicieron la huelga de hambre en El Vaticano. El concejal José Vicente García escribió en su cuenta Twitter por última vez el 12 de junio para retuitear un mensaje de Daniel Ceballos. Sus cercanos dicen que está en Colombia y no regresarán porque temen los encarcelen  por las acusaciones que el gobernador ha hecho en su contra. Tramitarían el titular y el suplente asilo. 

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