Los trancones cerca al puente Internacional


Por: Jorge Enrique Arenas Hernández.

No me cansaré de escribir sobre la recurrente situación de alteración de la movilidad que se presenta en las proximidades del Puente Internacional Simón Bolívar. La anarquía que allí se vive a diario por la invasión de un carril por parte de los vehículos de carga, sumado a las múltiples entradas producidas por la rotura del sardinel en una longitud de ciento cincuenta metros y la ausencia total de la autoridad, genera como resultado colisiones y desespero a las conductores que tienen la intención de ingresar al vecino país.

El tema puede analizarse desde varias ópticas que van desde una flagrante violación a la ley 1383 que en su artículo 76 establece taxativamente la prohibición de estacionar sobre autopistas y lo que más complica la movilidad es la fila de vehículos de varios ejes que no solo estacionan sobre uno de los carriles de la vía sino que cuando deciden reiniciar su marcha avanzan conduciendo de manera agresiva y sin medir distancia con dice la letra del vallenato.

Clara infracción la constituyen todos los vehículos que conforman las diez filas de ingreso conduciendo sobre terrenos dispuestos para estacionamiento y circulación de peatones que deben pagar un peaje por atravesar un portón metálico. Su paso metros antes de ingreso al puente lo define la pericia del conductor o la ayuda de los suicidas que se atraviesan a los demás carros para que su “cliente” pueda pasar sin contratiempos. Ese grupo de personas está compuesto por niños y adultos que derivan su sustento de esa peligrosa actividad que no es observada por autoridad alguna.

Otro grupo de infractores deciden transitar en contravía en un sitio destinado al retorno de vehículos infractores del literal D.3 “Transitar en sentido contrario al estipulado para la vía, calzada o carril. En el caso de motocicletas se procederá a su inmovilización hasta tanto no se pague el valor de la multa o la autoridad competente decida sobre su imposición en los términos de los artículos 135 y 136 del Código Nacional de Tránsito”.

Solo se han evaluado tres infracciones de la muchas que se cometen en ese sitio y lo lamentable es que ni la Policía Nacional ni Tránsito de Villa Rosario hacen presencia porque los unos están presentes en algunos casos o cuando les conviene y los otros también, de tal manera que todos los conductores aplican el código del más fuerte o el más vulgar y si algún vehículo es colisionado tiene dos opciones: se baja y pelea o se aguanta y se va.

El control del flujo vehicular en la frontera más activa del país según algunos, está a la deriva y aunque son muchas las críticas que llueven de todas partes hacia los responsables, ellos tienen también dos opciones: ignoran el tema y no hacen nada o dejan que todos conductores hagan lo que les dé la gana.
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Y no hace caso

2 Realice Su comentario Aquí:

Godofredo Cinico Caspa dijo...

esta administración coica trás de inepta y corrupta es verdaderamente terca

Anónimo dijo...

Q mas se puede hacer???, esperar que termine esta nefsta administración, pasarle la cuenta de cobro a todos los candidatos que represente. Necesitamos un hombre que deje huella, no huecos como la actual alcaldia.