En menos de 48 horas, Rodrigo Lara pasó de celebrar la consecución del quórum para el Presupuesto Nacional a ser despedido por el presidente Abelardo de la Espriella.
Aunque el hundimiento del proyecto se debió a un grave error de trámite del Ministerio de Hacienda (liderado por Miguel Gómez), Lara fue quien pagó el costo político. Sin embargo, el fiasco presupuestal es solo la punta del iceberg.
📌 ¿Qué hay realmente detrás de su salida?
La destitución evidencia una profunda fractura interna y una victoria para Carlos Suárez, estratega y amigo del presidente. Lara venía acumulando tensiones con el ala radical del gobierno: no respetó la directriz de silencio ante la prensa, contrató funcionarios ajenos a la línea oficial y sus posturas moderadas —como elogiar a un líder histórico de la UP o sus pasadas críticas a Trump y Bolsonaro— chocaron de frente con la "batalla cultural" que promueve el abelardismo.
📌 El reemplazo: Un giro a la derecha dura
El exprocurador Alejandro Ordóñez será el nuevo ministro. Su llegada es un claro mensaje de radicalización ideológica. Ordóñez aterriza como un símbolo de la derecha religiosa e intransigente, consolidando un gobierno que prefiere la confrontación antes que los matices.
Para varios sectores en el Congreso, esta decisión aleja aún más al Ejecutivo del Legislativo, cambiando a un ministro que sabía dialogar con las bancadas por un perfil de choque sin partido propio.
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